# Invocación a los Nueve Coros de los Santos Ángeles
En unión con todos los santos Coros de Ángeles, comenzamos rezando el Sanctus.
Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos con bondad.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.
Santa María, Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
San Miguel, ruega por nosotros.
San Gabriel, ruega por nosotros.
San Rafael, ruega por nosotros.
Todos los Santos Ángeles y Arcángeles, rueguen por nosotros.
**I. Por mi propia purificación y santificación**
Ustedes, Santos Ángeles, ayúdenme a ser un humilde servidor como Cristo, sirviendo a quienes me rodean. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Arcángeles, iluminen mi mente al leer la sagrada Escritura, para que la verdad de Cristo marque mi vida. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santas Virtudes, abran mis ojos a la belleza y dignidad de la Santa Misa, para que anhele recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo tan a menudo como pueda. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Principados, sáquenme de mi autocomplacencia, recuérdenme que yo también soy un administrador a quien el Señor confió un talento, con responsabilidad dentro de mi familia y de mi lugar de trabajo en la sociedad; ayúdenme a trabajar con gusto por el bien de los demás. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santas Potestades, enséñenme el camino de la virtud heroica; ayúdenme a usar la espada contra mí mismo, para que, purificado en mente y corazón, siga con generosidad y alegría a Cristo Crucificado y sufra cualquier cosa por su amor. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santas Dominaciones, enciendan en mi corazón un amor tal por la santa voluntad de Dios, que con docilidad a los Dones del Espíritu Santo viva y trabaje por la salvación del mundo. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Tronos, ayúdenme a adorar con ustedes a nuestro Padre celestial y a vivir y perseverar en la vida de la gracia. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Querubines, sosténganme y guíenme a través de las purificaciones divinas, para que mi mente esté clara y libre para comprender la palabra y la voluntad de Dios, y para llevarlas a cabo en la vida diaria. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Serafines, vengan y participen en cada una de mis Sagradas Comuniones, para que, unido a ustedes, pueda adorar al Dios Trino con ardiente caridad y cantar sus alabanzas día y noche. Les rogamos, escúchennos.
**II. Por la Jerarquía y todos los miembros de la Iglesia**
Ustedes, Santos Ángeles, abran los corazones de todos los fieles a la conversión continua del corazón en espíritu de penitencia; conduzcan de nuevo a Dios, mediante lágrimas amorosas de contrición, a quienes se han desviado. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Arcángeles, conduzcan a toda la Iglesia, sacerdotes y laicos, a una vida sacramental más profunda y a una mayor reverencia en la celebración de la Sagrada Liturgia. Cuiden a los hombres y mujeres a quienes Dios llama al sacerdocio y a la vida consagrada. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santas Virtudes, fortalezcan al clero y a todos los fieles para vivir y defender los verdaderos valores cristianos en este mundo, a fin de que sean luz de Cristo para el mundo. Fortalezcan a todas las familias cristianas en su vocación de vivir el amor, la armonía y la verdad, y protéjanlas de los ataques espirituales del mundo y del maligno. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Principados, enseñen a los miembros de la Iglesia la vida de silencio interior y oración, para que todos puedan oír y seguir el llamado de Cristo a un servicio cada vez más generoso. Trabajen con los obispos, sacerdotes y todos los fieles, y fortalézcanlos en su sagrada tarea de orar y sufrir por la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santas Potestades, enseñen de nuevo a la Iglesia la sabiduría de la Cruz; desprendan al clero y a todos los fieles de los atractivos del mundo, para que el Cuerpo de Cristo se convierta en instrumento de amor misericordioso en las manos de Jesús para la conversión del mundo entero. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santas Dominaciones, despierten en todos los miembros de la Iglesia los Siete Dones del Espíritu Santo, para que ya no vivan ellos, sino Cristo en ellos por medio de su Espíritu. Acompañen a los misioneros en su labor, para que por la luz de Cristo en ellos todas las naciones sean atraídas a la Iglesia Católica. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Tronos, que la Iglesia esté cada vez más unida a ustedes en santa adoración, para que toda la humanidad sea reunida en el Reino de Dios y la paz de Cristo reine sobre la tierra. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Querubines, asistan a los cristianos perseguidos para que permanezcan firmes en la fe y ofrezcan sus sufrimientos por la Iglesia y la salvación del mundo. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Serafines, derramen sobre los miembros de la Iglesia una mayor participación en su amor ardiente, para que, atraídos por el anhelo de Dios y huyendo de todo apego a este mundo, corran al encuentro del Esposo celestial con lámparas encendidas de caridad. Les rogamos, escúchennos.
**III. Por los líderes de las naciones y toda la humanidad**
Ustedes, Santos Ángeles, motiven y guíen a nuestros gobernantes en el cumplimiento de la voluntad de Dios y en el cuidado del bien común; que promuevan la solidaridad con los pobres y los más necesitados de la sociedad. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Arcángeles, iluminen a nuestro Presidente, a sus colaboradores y a todos los líderes de las naciones acerca de la gravedad de su responsabilidad por el bien común, e inspírenles respeto por la ley natural y la libertad religiosa. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santas Virtudes, guarden el corazón de los líderes del gobierno y de la industria de la codicia y la corrupción; inspírenlos a respetar la dignidad de los trabajadores y a mostrar compasión por los pobres. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Principados, promuevan el bien de las naciones, concédanles paz y armonía. Protéjanlas de las catástrofes naturales, del odio y de la guerra, y defiendan a la humanidad de los ataques demoníacos contra la santidad de la vida humana y contra las instituciones divinas del matrimonio y la familia. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santas Potestades, den a los líderes del mundo y de nuestro país una visión clara de la ley natural de Dios y un verdadero discernimiento de espíritus, para que no sean engañados ni por ideologías destructivas ni por la ceguera espiritual. Protejan a todas las naciones y pueblos de la influencia insidiosa del maligno. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santas Dominaciones, inflamen a todos los hombres con el anhelo del Bien Supremo, para que el mundo pueda vencer todas las cosas mediante el amor y viva conforme a los valores eternos. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Tronos, abran de nuevo los ojos de la humanidad al bien, a la verdad y a la belleza. Enseñen a los líderes mundiales, científicos y educadores a respetar las leyes y el orden de la creación de Dios, para que por la gracia de Dios se establezca la paz y la tranquilidad entre las naciones y en toda la creación. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Querubines, corten de raíz el orgullo, la avaricia y el amor al poder que atrapan y esclavizan a la humanidad. Hablen a las conciencias de todos los hombres mediante el esplendor de la verdad divina, para que el Evangelio sea aceptado y vivido en todas partes. Les rogamos, escúchennos.
Ustedes, Santos Serafines, vengan en ayuda de la humanidad. Enciendan el fuego del amor divino en todas partes, para que ángeles y hombres, unidos en Dios y en su Iglesia, alcancen la repatriación de toda la creación, conduciéndola de nuevo al Dios Trino. Les rogamos, escúchennos.
Concluimos rezando el Sanctus en unión con todos los Santos Coros de los Ángeles:
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus Deus Sabaoth. Pleni sunt cæli et terra gloria tua.
Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis.
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Fuente: Opus Sanctorum Angelorum. *Formation Letters for the Formation Year towards the Consecration to the Guardian Angel and Membership in Opus Sanctorum Angelorum*. 2nd ed. Carrollton, OH: Opus Sanctorum Angelorum, 2021. [opusangelorum.org](https://www.opusangelorum.org)
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Ver también: [[angel-devotions#Español|🪽 Devociones a los Santos Ángeles]]